miércoles, 9 de abril de 2014

Shoplifting from American Apparel



"'You know those people that get up every day, and do things,' said Luis.

'I'm going to eat cereal even though I'm not hungry,' said Sam.

'And are real proactive,' said Luis. 'And like are getting things done, and never quit their jobs. Those people suck.'"


La primera novela corta de Tao Lin, quinto del joven escritor norteamericano, pareciera un libro escrito desde una pluma, en este caso probablemente un MacBook, apática y sin arte. Este truco es quizás una de las cosas más difíciles al escribir una novela. La voz del narrador se ocupa de la monótona existencia de Sam, un joven escritor que trabaja en un restaurante de comida vegetariana, bebe café helado y, ocasionalmente y aunque no lo necesita, roba productos de las mega tiendas de los Estados Unidos, sólo para terminar arrestado y salir bajo fianza para compartirlo con sus contactos del chat de Gmail.
            El acierto mayor de este libro quizás radique en la deshumanización completa que logra de los personajes que retrata, si es posible hablar de un retrato en la medida en que Sam no es caracterizado por ningún rasgo particular, por ninguna opinión o postura política concreta e, incluso para lograr saber cómo se siente, tenemos que esperar a que el protagonista lo enuncie, como en un chat donde el rostro se ve reemplazado con un emoticón, desde una fórmula mecánica y fría: “me siento bien”, “me siento calmado” y, en un momento extático, “me siento muy bien”. El sujeto alienado de la generación del Internet se esgrime entonces como el héroe de una posmodernidad que ya valdría la pena volver a enunciar.
            Probablemente la novela corta de Tao Lin no sea para todo el mundo. Algún crítico dijo que es el libro más cómico y más triste que había leído en mucho tiempo, pero para entender la magia de su humor se requiere una serie de conocimientos anclados en la cultura contemporánea que no son universales a todos los lectores. De lo contrario, acciones como comprar un cd de música emo para alegrarse pasara desapercibido si no se entienden los códigos culturales sobre los que se cimentan los elementos de la narrativa de Tao Lin. Un ejercicio de literatura minimalista en su forma más pura, un libro sin contenido aparente que, al terminarlo, nos cuestiona desde el silencio sobre dónde estamos parados como sujetos contemporáneos.  

viernes, 28 de febrero de 2014

Metropolitanas



De espaldas a las miserias de la verdad sólo las coordenadas
de la ficción son reales, por lo que el mapa se convierte
en metáfora última de la escritura…

En su primer volumen de cuentos R.H Moreno-Duran se vale de seis miradas que confluyen en la misma metáfora: el cuerpo de la mujer como escenario sensual y poético del universo urbano. Así, encarnando seis miradas distintas construye unos acertados relatos autocontenidos donde la mirada femenina se permea del modismo culto, del exquisito juego de palabras, de las referencias literarias y, en fin, de una erudición lúdica que hacen de la lectura un placer donde el plano de lo sexual se yuxtapone sinfónicamente, no en balde la música goza de un lugar especial en el libro, con el plano de lo textual.
            Una de las mayores virtudes de Metropolitanas, publicado por primera vez en 1983 en la Barcelona donde residía en ese entonces el escritor tunjano, radica en que el torrencial universo erudito no deviene en mamotreto insoportable. Antes bien, la magia del libro se ve crasamente amparada por estas citas y juegos retóricos delicados, marca característica de Moreno-Duran rescatada por la crítica literaria de ese momento. Literatura, música, arte y vida se entretejen coordenadamente en la ficción deliciosa de la prosa del escritor, convirtiendo al lector del libro en un voyeur complacido de las intrigas, las pasiones y los desamores que viven las protagonistas de estos relatos.
            La historia de la literatura colombiana le adeuda a Moreno-Duran un capítulo importante en sus páginas, escritos como los compilados en el volumen de Metropolitanas  así lo demuestran. Como con el cristianismo, la lectura del escritor tunjano es una religión para iniciados, para los lectores juiciosos y atentos que se ven recompensado con el poder descifrar esos universos autocontenidos donde los guiños al mundo de la literatura y las artes son frecuentes y constituyen los pilares de los discursos más ricos en sutil erotismo de las letras nacionales.   

jueves, 19 de diciembre de 2013

Drácula




Nadie puede saber lo agradable y deseable que puede ser una mañana
para la vista y el corazón hasta haber padecido una noche de terror



La novela más recordada del irlandés Bram Stoker se ha convertido, desde su publicación en 1897, en uno de los pilares fundamentales de la literatura de terror gótico. Escrita a modo de diarios, donde convergen las impresiones de todos los que se ven afectados por la terrible presencia del ancestral vampiro, Drácula  es una rica reinterpretación de todo el folclor y literatura que ha girado en torno al fascinante no-muerto que debe saciarse con la sangre de los mortales para poder sobrevivir su malévola existencia.       
            A veces la novela puede tornarse larga en las descripciones pero ningún detalle sobra para construir la maravillosa historia que implica al mítico vampiro de Transilvania, a Mina y Jonathan Harker, al profesor Van Helsing y a los amigos que emprenden la feroz cruzada por dar muerte al espantoso conde. Salvo unos pequeños lapsos donde la necesidad erudita de Stoker le sale al revés (confundiendo vocablos de diversas lenguas, trastocando tradiciones y equivocando algunos términos) Drácula es una novela fabulosa y, a pesar de su larga extensión, y de una lectura cautivadora que dificulta el soltar el libro una vez se ha empezado.
            Para los amantes de los vampiros y del terror gótico Drácula constituye no sólo una pieza fundamental sino clave pues ha sido, en harta medida, la fuente fundamental de la que han bebido posteriores representaciones de los vampiros como son las películas de Nosferatu, los libros homoeróticos de  Anne Rice e incluso el desafortunado fenómeno de la saga de Crepúsculo. La novela de Stoker es un ícono de la cultura gótica, un blasón imprescindible para los amantes de lo oscuro y terrorífico. Drácula es el más afortunado acierto en la vasta producción que retrata la fascinante figura del vampiro. Una lectura sin duda maravillosa.  

martes, 17 de diciembre de 2013

La verdad de Agamenón




Incluso la vida más anodina del más anodino de los hombres
es de una complejidad inextricable.



Javier Cercas probablemente sea uno de los rostros más importantes de la narrativa española contemporánea. La escritura de Cercas se reconoce por un estilo y una voz inconfundibles, pero también por la naturalidad con que transita de la ficción a la no ficción y por la mezcla inextricable de géneros que conviven en ella. Así toda obra del extremeño se ve permeada de maneras de otros discursos, de forma que el rubro de los géneros entra en tensión al hablarse de la obra de este escritor. La verdad de Agamenón no es un libro en ese sentido: dividido en cuatro partes que recoge lo mejor del autor en prensa y coronado con un cuento brillante a modo de epílogo, por las páginas de este texto se observa una pluma reflexiva y atinada que se pregunta por los quehaceres de la literatura, por la relación entre esta y la vida o, mejor, de la vida con la literatura.
            Para los que están familiarizados con la narrativa de Cercas (principalmente con sus novelas más relevantes Soldados de Salamina y La velocidad de la luz) y que, como quien esto escribe, desconocen sus otras actividades escriturales, encontrarse con un libro tan bien logrado en un género distinto al que estábamos acostumbrados es una grata realización, nunca una sorpresa pues es innegable el valor como escritor de Cercas. El cuento al final del texto, que lleva como título el mismo del libro, resulta en un epílogo brillante sobre las consideraciones que se han esbozado en los artículos de prensa y que Cercas recoge para integrar a un corpus de reflexiones sobre la literatura.
            La verdad de Agamenón antes que un libro para escritores, como dice Cercas al hablar de Borges en una bella reminiscencia incluida en el texto, es un libro para lectores. Pues en últimas es lo que nos trasmite Cercas a lo largo de las páginas que sobrepasamos sin dificultad y con emoción: su experiencia leída y un esbozo autobiográfico, si es que se puede hablar de ello en la obra del español, de los textos que más lo han impactado.  

martes, 10 de diciembre de 2013

Batman: Earth One



It was just the wrong alley at the wrong time



La segunda entrega de la serie “Earth One”, publicada con dos años de diferencia tras la aparición de Superman: Earth One, es una brillante reinterpretación por parte de Geoff Johns (The Blackest Night, Flashpoint) desde una mirada del siglo XXI a toda la mitología que circunda al caballero de la noche. Las licencias dadas no afectan directamente el núcleo del conflicto que da vida al cruzado de Gótica, pero sí reinterpreta y en crasa medida a los personajes centrales del universo de Batman. Comenzando por la figura de Alfred Pennyworth, el leal mayordomo de la familia Wayne, los cambios son vastos pero se encierran en una narrativa autosuficiente que permite alterar las reglas del universo DC.
            La historia que Johns construye es impecable, las relaciones de Bruce Wayne con la familia Arkham, signada por el rubro terrible de la locura, y la nueva contextualización de personajes como James Gordon e incluso Harvey Dent resulta en un ejercicio provechoso. Todo ello sumado al virtuoso trazo de Gary Frank que lleva a sus personajes al borde de tremendas emociones sin comprometer su iconografía respectiva, termina haciendo de Batman: Earth One una provechosa novela gráfica que resulta dinámica y de pronta y apasionada lectura.
            Para quienes no están familiarizados con toda la genealogía y la historia de Batman, la novela gráfica de Johns y Frank resulta en una provechosa lectura. No hay una larga serie de referentes a trazar que sólo los fanáticos permanentes del personaje creado por Bob Kane podrían seguir. Así mismo, la correcta disposición de viñetas y la narrativa sólo construida a partir del diálogo resulta en un ejercicio de amena lectura, pues no se satura el contenido gráfico con pesadas cargas de cuadros de textos sino que se le da prevalencia a la velocidad de la imagen y del diálogo. Sin duda, una nueva confirmación de la capacidad creativa de Geoff Johns como escritor.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Efecto Invernadero


Antonio cierta vez dijo que la belleza y la muerte guardaban
 entre sí la misma relación que el agua con los espejos

La segunda novela de Mario Bellatin, publicada en 1992, cuenta la historia de la manera en que Antonio, un bailarín, pintor y poeta, orquesta la escenografía para su muerte a manos de una enfermedad que lo asedia. Para ello cita al Amante y a la Amiga para que preparen el teatro de su muerte, la manera en que deben disponer su cuerpo y los detalles que deberá ver la Madre cuando encuentre su cadáver. Al mismo tiempo que se produce la muerte de Antonio, Bellatin guía la narración hacia los eventos del pasado que configuraron la muerte del héroe de su novela, alternando reflexiones donde colindan la vida y la muerte.
            Efecto invernadero resulta en una inquietante narración en la que ya se adivinan las primeras características del escritor que sería considerado como una revelación literaria un par de años después con la publicación de Salón de belleza. La novela de Bellatin posee una poderosa atmosfera generada por la prosa depurada y concisa de su estilo. En ella se orquestan, como un primer movimiento de una sinfonía, los aciertos de una pluma insigne, de una poderosa narrativa que logra generar universos concisos y autocontenidos que sólo adquieren sentido a la luz de su propia coherencia interna.
            Efecto invernadero puede chocar con la lectura acostumbrada de un lector occidental, pero no por ello deja de resultar fascinante el naufragar entre las calmas mareas de su prosa. El significado del texto reside en sí mismo y resultaría un desatino pedirle más explicaciones que las que ofrece, un lector alegórico buscará sin provecho dilucidar algo más allá de la historia que cuenta y las fantásticas imágenes que produce. Resulta en una novela inquietante y en una buena primera aproximación al fenómeno de Bellatin. 

lunes, 12 de agosto de 2013

Push


Es el abecedario. Veintiséis letras en total.
Con ellas se hacen las palabras. Y las palabras son todo.


La novela de Sapphire, seudónimo de Ramona Lofton, cuenta la difícil historia de Clarieece Precious Jones, una monumental adolescente negra que, lidiando con el segundo embarazo producto de los repetidos abusos sexuales a la que es sometida por su padre, se enfrenta al proceso de aprender desde cero todo lo que le fue imposible entender en sus primeros años escolares. De la mano de una profesora de una escuela alternativa, Blue Rain, Precious encontrará en el lenguaje y la escritura el elemento para poder lidiar con sus dolorosas circunstancias familiares, el acoso del virus del SIDA y la maternidad.
            La novela de Sapphire es un variopinto collage de experimentaciones en torno a la actividad escritural. La fluida e incendiaria prosa de Precious se entremezclará con una serie de varios registros de distintas procedencias, todas ellas derivadas del proceso de un taller de escritura. No obstante, pese a lo atractivo de la propuesta de Push, la voz tiende a discernir en su manera de enunciarse, resultando en ocasiones en dos procesos no fácilmente conciliables o coherentes. Esta falencia logra restarle a la novela fuerza en determinados pasajes, lo cual trunca el interés por proseguir con su lectura.
            Push es un agónico testimonio de las vicisitudes que atraviesa su protagonista, un doloroso recuento de una existencia signada por lo terrible y que, a pesar de todo, reafirma el motor de vida y supervivencia universal a la especie humana. En efecto, el verbo que da título a la novela, no sólo remite al proceso de dar a luz sino el hecho mismo de seguir luchando por sobrevivir en un mundo cada vez más hostil. Una conmovedora pieza de la narrativa contemporánea que le ha merecido a su autora el reconocimiento internacional, en parte promovido por la adaptación cinematográfica protagonizada por Mo’nique en 2009. 

martes, 6 de agosto de 2013

Lo que más me gusta es rascarme los sobacos



El diablo es mucho más interesante que Cristo

En esta corta entrevista, Fernanda Pivano hace posible acceder a un Bukowski más humano: una vez desestabilizada la imagen de macho agreste, de aclarar los problemas en torno a las feministas y la obra de Hank, y de reflexionar humildemente sobre el quehacer escritural, la entrevista permite dilucidar una faceta más real de uno de los escritores más icónicos del siglo pasado norteamericano. Al contrastar la construcción que se había desarrollado en torno del narrador con una especie de Bukowski real, Pivano permite conocer a un héroe que deliberadamente se baja del pedestal, que nos hace participes de su existencia suburbana y nos invita a conocer la manera cómo escribe.
            Uno de las características más interesantes es la relación que logra establecer Pivano entre Bukowski y otros escritores con los que ha sido comparado. Así, entre copas de vino, Hank cuenta cómo se siente más cercano a Hemingway que a Kerouac, cómo estableció relaciones con el hijo de Henry Miller, del que alababa su somático recuerdo del cuerpo humano pero del que detestaba sus largos pasajes filosóficos. Bukowski se sabe un lector poco iniciado, responde con ironía y autocrítica a todas estas comparaciones y traza relaciones estilísticas y temáticas con sus autores favoritos.
            El corto libro de Pivano es una invitación a revisar las quimeras que circundan la imagen de Hank. A través de preguntas precisas y de una guía acertada, Pivano logra presentarnos a un escritor más cercano a Bukowski y cada vez más lejano de Chinaski, aquel alter ego demencial que aparece en su producción prosaica y que Mickery Rourke inmortalizó en Barfly, la película con guion del propio Bukowski y dirigida por Barbet Schroeder. Lo que más me gusta es rascarme los sobacos es un libro corto, digerible y siempre signado por la precisa ironía de Bukowski, un texto que el lector disfrutará en cada respuesta fantástica del escritor que nos abandonó hace casi dos décadas y del que todavía se sigue hablando, leyendo, viviendo.  

lunes, 22 de julio de 2013

El nido de la serpiente


“La vida es una novela y quiero escribirla yo.
No quiero que nadie me dicte lo que debo
escribir en esas páginas.”

En esta novela el personaje principal es, como en la mayoría de la producción prosaica de Pedro Juan Gutiérrez, el mismo autor desdoblado en sus ficciones En esta ocasión el libro comienza con Pedro Juan de quince años y termina cuando recién ha cumplido los veintiuno. El nido de la serpiente  es un Bildungsroman, una novela de formación en que la fórmula parece invertida: conforma suceden las páginas del texto Pedro Juan se convierte en un ser cada más cínico, desencantado y violento. Partiendo del primer encuentro sexual con una prostituta envejecida y pintarrajeada, la novela transcurre intoxicada entre ron, música caribeña, marihuana y sexo animal.
            El lenguaje soez, descomplicado, violento y subversivo (constante en la obra de Pedro Juan Gutiérrez)  es el punto central de la maravillosa atracción que suscita la prosa del cubano, nacido en Matanzas y cuya adolescencia la vivió en el desencanto del régimen castrense. Así, la literatura se presenta como una suerte de poderoso escape de la aburrida monotonía caribeña, de las prostitutas desvencijadas y las jovencitas ilusas que creen que el fin último de su existencia radica en el casarse bien, vírgenes, para ocuparse de los cuidados del hogar. Con cinismo y desprovisto de toda tara moral El nido de la serpiente es narra el inicio de la aventura escritural de Pedro Juan Gutiérrez, imposible de desligar de su experiencia sexual.
            Escrita diez años después de su famosa Trilogía sucia de la Habana, la novela de Pedro Juan es un riquísimo tapiz de la desazón de la vida caribeña, del terrible destino de los que se quedaron en la isla gobernada por Castro, de los que no tenían por qué tratar de emigrar y de los que lo intentaron y fueron atrapados. Un texto corto, lleno de experiencias de una claridad somática alucinante donde los instintos son los principales protagonistas.

Memoria por correspondencia


Memoria por correspondencia
“Me trataba de sucia, cochina… India salvaje.
La palabra india era considerada de insulto.”
Emma
En 2012 Laguna Libros publicó las cartas que la pintora colombiana, exiliada en Paris, Emma Reyes le escribiera a su amigo Germán Arciniegas. Fue la voluntad de la artista que éstas no vieran la luz sino hasta que ella hubiera fallecido. La correspondencia cuenta la historia de la primera infancia de Emma Reyes, signada por la pobreza, el hambre, el rechazo y fealdad. La prosa poderosamente evocadora del testimonio, la pericia con la que son concatenados los eventos que le sucedieron a la artista y la memoria prodigiosa para traer al presente reflexiones infantiles le merecieron a esta novela epistolar el reconocimiento del libro del año en Colombia.
            Probablemente uno de los más importantes rasgos de Memoria por correspondencia es la completa falta de pedantería y patetismo. En efecto, en el libro la artista se esgrime como la niña que fue y no hay una prefiguración heroica en la manera en que se enuncia. Así, con perfecta naturalidad, Emma Reyes describe terribles episodios como el intento de violación de un enfermo mental en Fusagasugá, o las burlas y rechazos que recibió en el convento donde fue a parar y del que termina escapando.  
            La historia de Emma Reyes no sólo se inscribe en una de las más bellas reflexiones en torno a la niñez que se han producido por plumas colombianas, sino que es también un exquisito testimonio de los primeros años del siglo XX en Colombia. Sin diatribas ni arrepentimientos, la prosa de la artista colombiana es precisa y pulcra. La facilidad del lenguaje convierte a Memorias por correspondencia en un libro de fácil lectura, accesible a todas las sensibilidades estéticas y ampliamente aprovechable desde cualquier formación. Un exquisito testimonio de las letras colombianas del siglo XX que, afortunadamente, ha sido rescatado. 

miércoles, 26 de junio de 2013

Ella cantaba boleros


"el sexo es un ejercicio mental que se ejecuta con el cuerpo"
CAIN
Este volumen, publicado en 1996, Guillermo Cabrera Infante compila dos cuentos que ya habían aparecido en Tres tristes tigres (1964) y La Habana para un infante difunto (1979), a saber “La amazona” y “Ella cantaba boleros”. Si bien ambas narraciones responden a estilos distintos es fácil rastrear temáticas recurrentes en el escritor que, a veces, asumía el seudónimo de CAIN. Así, el cuerpo femenino, la vida nocturna de la Habana, la música popular y los complicados juegos con el lenguaje, producto de una prosa exquisita y de las relaciones que denotan un gran conocimiento de la literatura universal, aparecen en el libro.
            Quizás uno de los criterios que permita empatar ambas narraciones sea la mirada a través de la cámara. En “La amazona” el narrador es un crítico de cine que trabaja para la revista Carteles (Cabrera Infante desdoblado en sí mismo a través de la escritura) y la idealización del cuerpo de Violeta del Valle, una actriz cubana que trabaja en Venezuela, se resuelve desde una sucesión de imágenes que imprimen un carácter cinematográfico a la narración. En el cuento que da nombre al libro, el narrador es un fotógrafo de la vida nocturna cubana que queda fascinado por la inmensa aparición de una cantante de voz preciosa y figura irrisoria: Estrella; en este caso las imágenes responden al afán de capturar un instante en un cuadro eterno, propio de la mirada fotográfica.
            Guillermo Cabrera Infante despliega en este libro su ingenio como prosista en dos narraciones espectaculares donde el cuerpo de la mujer y el lenguaje son los protagonistas, y el narrador es una ficción accesoria que permite nombrarlos. El estilo se debate entre el cultismo del primer relato y un argot más centralizado en el habla cubana en el segundo, no obstante ambos resultan maravillosos y un delicioso placer de lectura.   

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde



“El movimiento estaba, por tanto, totalmente orientado hacia lo peor”

-Henry Jekyll

Publicada en 1886, la novela corta de Robert Louis Stevenson trata de las dicotomías del carácter humano, ejemplificadas en la figura de un ser compuesto enteramente de maldad y exento de toda traba moral. En ella el abogado Utterson se interesa por la extraña aparición de un personaje que recorre las calles londinenses, cobijado por la penumbra, y que, como un crápula, se regodea en cada uno de sus crímenes. La aparición de esta criatura, en el sentido deshumanizado de la palabra, lo llevará a uno de sus más antiguos amigos, el doctor Jekyll, sin sospechar qué tan profundamente están ligados ambos seres.
            Escrito con una celeridad impresionante, la novela de Stevenson es una pieza magistral del drama psicológico, una exquisita historia donde convergen el suspense y el terror gótico y cuya trama le sobrevino al tuberculoso escritor en un sueño. A pesar de la amplia distribución de esta historia y sus sucedáneas adaptaciones a la pantalla grande, la novela de Stevenson es aún hoy un caso excepcional y maravilloso, imposible de leer despacio pues el lector se verá conducido por el manejo estilístico del escritor al vertiginoso final que esconden las últimas líneas del texto. A caballo entre la anticipación a la teoría freudiana y la novela de detectives El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde  resulta en una fastuosa narración de los dramas internos que acaecen en la psiquis humana, que se debate entre la moralidad y el instinto.
            La novela de Stevenson  es quizás una de las piezas decimonónicas de más rica entretención. Alejada del naturalismo indaga, sin saberlo, en las más profundas disquisiciones de la mente humana, creando una hibridación en el género narrativo que no es ni terror ni drama psicológico sino un género nuevo, inclasificable. Un must read para los amantes de la literatura de suspense, un clásico que casi culmina la literatura gótica.

jueves, 30 de mayo de 2013

1984


“Bien podía ocurrir que todos los libros de historia
fueran una pura fantasía.”

Publicada en 1949, la última novela de George Orwell, seudónimo de Eric Arthur Blair, aún hoy da de que hablar. En efecto, la estética gris y decadente de la sociedad retratada bajo el yugo del Ingsoc, las consideraciones en torno a la ubicuidad de  la figura del Gran Hermano, el terror psicológico y la dominación intelectual y discursiva que la novela retrata aún son tema de debate y de larga difusión a lo largo de la producción cultural contemporánea.
            Las vicisitudes que atraviesa Winston Smith, un miembro menor de la compleja estructura de poderes retratada en 1984, y las reflexiones en torno a la libertad y la esencia humana que se despiertan en su diezmada mente por la ginebra y el trabajo exhaustivo, son uno de los aspectos más importantes de la novela de Orwell. En un lugar donde el control sobre el individuo es casi  absoluto y el poseer y registrar los pensamientos en un diario es considerado un crimen ideológico, las consideraciones en torno al poder estatal, la libertad del individuo, el derecho al amor y la compasión son factores a considerar.
            1984 es el testimonio final de un narrador joven, acabado en un lecho por una terrible tuberculosis, y que registró mucho tiempo antes e inspirado por la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial, fenómenos aún hoy vigentes y sobre los que valdría la pena volver el punto de consideración. 1984 es una excelente novela, llena de angustiosas descripciones sobre la privación de la libertad, el carácter humano y el terror que lo homogeniza. Una asombrosa narración que no podría ubicarse en el terreno de la ciencia ficción aunque su influencia en este género es evidente, tanto así que se ha convertido en un bastión sobre el que se apoya gran parte de la producción de ficción científica sucedánea.  

Seize the Day



“You can spend the entire second half of your life
recovering from the mistakes of the first half.” 

Escrita en 1956, la cuarta novela de Saul Bellow, premio Nobel de literatura en 1976, es un apabullante relato sobre el día de un actor fracasado en Nueva York. La novela tiene como protagonista central a Wilhelm Adler, un hombre grande y de carácter débil que una vez de se dejó seducir por sueños de fama, confort y dinero que nunca llegaron. A sus cuarenta años se encuentra atrapado entre las deudas, una esposa que se niega a darle el divorcio y le aísla cada vez más de sus hijos y una difícil relación con su padre quien se niega a aceptar los fracasos de Adler. Seducido por las palabras de un extraño psicólogo, Adler invertirá lo que le queda de dinero en una apuesta suicida en la bolsa de valores.
            La novela ofrece hondas reflexiones en torno al problema del sujeto moderno. En efecto los años cincuenta norteamericanos fueron el momento que vio nacer la clase media estadounidense, una clase agobiada por la monotonía, por el deber ser y completamente enajenada por los modelos de producción que se sucedieron tras la Segunda Guerra Mundial. Así, la desesperación en torno a la cotización de productos en la bolsa de valores, el afán del hombre contemporáneo y el atropellador ritmo de la vida en metrópoli quedan ejemplificadas en la corta novela de Bellow, a la vez que, auxiliado por el psicoanálisis y la filosofía, reflexiona sobre el papel del hombre en tales circunstancias.
            Seize the Day es una corta ficción de excelente orquestación. En veinticuatro horas el lector presencia la caída de Adler y todas las dudas que se suscitan de sus acciones pasadas y las malas decisiones que tomó en el pasado. Una ejemplar muestra de uno de los escritores más interesantes del siglo XX norteamericano, precursor de plumas de amplia divulgación contemporánea como la de Philip Roth, compañero y protegido del fallecido Nobel 

martes, 28 de mayo de 2013

Cartas en el asunto



“De esta forma, nos guste o no, todos
-ases o comodines- estamos involucrados
en esta gran partida de sotas, caballos y reyes,
que es la vida.”

En las primeras líneas del prólogo a esta colección de cuentos, el autor RH Moreno-Duran, invita al lector a considerar cuántas acepciones tiene la palabra carta en el uso castellano. Con esta primera reflexión se ofrece un cuerpo de seis relatos que se construyen a partir y a través de la polisémica significación de la carta. La epístola, el as esperado en una partida de póker, el oscuro arcano del Tarot que signa el terrible destino de los hombres o la inevitable verdad tatuada en el cosmos en el momento de nuestro nacimiento, son el armatoste desde donde se erigen estos cuentos, barajados todos en torno al cuerpo de la mujer, la constante de las narraciones de Moreno-Duran.
            Quizás uno de los aspectos más interesantes de Cartas en el asunto es ver cómo las diferentes historias que lo componen están entremezcladas, de forma que hay guiños y referencias entre ellas, como si todo fuese un solo texto. Así mismo, el único momento en que aparecen los títulos de los cuentos es en el índice, nunca dentro del cuerpo del libro. Esto permite el libro como un solo universo, del que cada uno de estos seis cuentos es sólo un naipe de la baraja. Como recuerda Moreno-Duran en su prólogo baraje y corte por donde quiera y encontrará al final  lo mismo.
            Cartas en el asunto es un fiel exponente de la maestría escritural de una de las más insignes plumas de la narrativa colombiana del XX, quien abandonó las letras nacionales en el 2005, desafortunadamente muy pronto. Sólo en Moreno-Duran el lenguaje se transforma en jolgorio, orgía, carnaval a la vez que alterna con las más sardónicas descripciones de la melancolía humana, siempre signada por la presencia libidinosa del cuerpo de la mujer que en Cartas en el asunto es también el cuerpo del texto.