Incluso la vida más anodina del más anodino de los
hombres
es de una complejidad inextricable.
Para los que están familiarizados
con la narrativa de Cercas (principalmente con sus novelas más relevantes Soldados de Salamina y La velocidad de la luz) y que, como
quien esto escribe, desconocen sus otras actividades escriturales, encontrarse
con un libro tan bien logrado en un género distinto al que estábamos acostumbrados
es una grata realización, nunca una sorpresa pues es innegable el valor como
escritor de Cercas. El cuento al final del texto, que lleva como título el
mismo del libro, resulta en un epílogo brillante sobre las consideraciones que
se han esbozado en los artículos de prensa y que Cercas recoge para integrar a
un corpus de reflexiones sobre la literatura.
La
verdad de Agamenón antes que un libro para escritores, como dice Cercas al
hablar de Borges en una bella reminiscencia incluida en el texto, es un libro
para lectores. Pues en últimas es lo que nos trasmite Cercas a lo largo de las
páginas que sobrepasamos sin dificultad y con emoción: su experiencia leída y
un esbozo autobiográfico, si es que se puede hablar de ello en la obra del
español, de los textos que más lo han impactado.
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