“De esta forma, nos
guste o no, todos
-ases o comodines-
estamos involucrados
en esta gran partida de
sotas, caballos y reyes,
que es la vida.”
Quizás uno de los aspectos más
interesantes de Cartas en el asunto
es ver cómo las diferentes historias que lo componen están entremezcladas, de
forma que hay guiños y referencias entre ellas, como si todo fuese un solo texto.
Así mismo, el único momento en que aparecen los títulos de los cuentos es en el
índice, nunca dentro del cuerpo del libro. Esto permite el libro como un solo universo,
del que cada uno de estos seis cuentos es sólo un naipe de la baraja. Como
recuerda Moreno-Duran en su prólogo baraje
y corte por donde quiera y encontrará al final lo mismo.
Cartas
en el asunto es un fiel exponente de
la maestría escritural de una de las más insignes plumas de la narrativa
colombiana del XX, quien abandonó las letras nacionales en el 2005,
desafortunadamente muy pronto. Sólo en Moreno-Duran el lenguaje se transforma
en jolgorio, orgía, carnaval a la vez que alterna con las más sardónicas descripciones
de la melancolía humana, siempre signada por la presencia libidinosa del cuerpo
de la mujer que en Cartas en el asunto
es también el cuerpo del texto.
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