domingo, 15 de julio de 2012

Sostiene Pereira



“La literatura parece ocuparse sólo de fantasías,
pero quizás diga la verdad”



Antonio Tabucchi, quien murió hace unos pocos meses, escribió esta novela en 1994. En ella un editor cultural de un diario vespertino se encuentra con un peculiar personaje que revoluciona su aburrida vida, Monteiro Rossi. Pereira es un viejo obeso cuya esposa murió hace poco, dejando tras de sí un retrato con el que el periodista dialoga por las noches, expresándole sus problema y turbaciones. Rápidamente la llegada de Rossi desestabiliza el modo de vida de Pereira, tornando una narración lenta e introspectiva en una prosa acelerada donde los eventos se suceden en tropel y el periodista se ve en la necesidad, por primera vez tras la muerte de su esposa, de enfrentar sus miedos y pararse en firme.
            “Sostiene Pereira” está ambientada en el Portugal de Salazar de 1938. Tabucchi posee un talento para recrear una época en la que Europa se encontraba sitiada por el terror del fascismo, por la persecución del pueblo judío y la paranoia social. Pereira significa, en portugués, peral y, como recuerda Tabucchi en el prólogo a la décima edición italiana, los nombres portugueses de los árboles frutales provienen del hebreo. Este guiño es un homenaje al pueblo exterminado años después de que la novela sucediera. No obstante, leer la novela en clave social o política es un desatino, pues Tabucchi presenta hondas reflexiones sobre el carácter humano que no pueden pasar desapercibidas.
            La novela de Tabucchi es una bella reflexión sobre la espiritualidad humana, una espiritualidad que trasciende las religiones o la psicología. Una espiritualidad que nace del nudo en el estomago, hecha carne. Si es la primera vez que se entera de Tabucchi. “Sostiene Pereira” es un buen punto de partida. Ágil, coherente, bella. Una excelente novela que nos dejó un excelente escritor, a quien en el año de su muerte recordamos con cariño.

jueves, 12 de julio de 2012

Fondoblanco



 
“¿Cuál rumbo? Si acaso rumba, pero ya se me olvidó”


La ópera prima de Alejandro Arciniegas Alzate, ganadora de la primera convocatoria de Estímulo del Ministerio de Cultura a Editoriales Independientes en el 2008, difícilmente es una novela. Si bien mantiene un afán prosaico a lo largo de su atropellado devenir, al narrar las peripecias del joven bazuquero Chaz, la falta de una trama, de un giro, de una historia (además de la inclusión cuestionable del guion cinematográfico y una suerte de ensayo como prefacio), dificultan la acción de catalogar el libro. No obstante ello no desvirtúa el hecho de que tenemos ante nosotros una obra experimental, de carácter delirante, única en su especie.
            La novela presenta al bazuco como la frontera más allá. La droga por encima de las drogas, la droga que inspira temor ante los mismos toxicómanos. Y ¿cómo no? si como nos recuerda su narrador esa droga es para indigentes. La “novela” (utilizo la palabra por comodidad y las comillas por necesidad) se encarga de presentar en una atropellada carrera prosaica las vicisitudes del joven consumidor de estupefacientes. Las observaciones casi metafísicas que se alcanzan durante el “viaje” o el “video” son la columna vertebral de esta obra inarticulada, como si la novela misma fuese un fuerte alucinógeno, una droga que despierta un impulso de adrenalina en el lector.
            El libro no es necesariamente bueno. Aunque la novela de drogas ha sido ampliamente explotada por los novelistas de los últimos sesenta años, el acierto de “Fondoblanco” radica en ser la primera en hablar de frente sobre los efectos de la droga más temida de Bogotá. Quizás a veces sólo queda allí. O es que mi falta de familiaridad con este tipo de sustancias me privó de una lectura más completa. De cualquier manera, “Fondoblanco” constituye un buen primer paso en la carrera narrativa de Arciniegas, una interesante propuesta estética sobre el vicio, único rey de la noche bogotana.  

martes, 10 de julio de 2012

La ciudad ausente




“Un cuerpo es un cuerpo, sólo las voces sirven para amar”

Publicada en 1992, “La ciudad ausente” constituye una de las columnas vertebrales de la narrativa de Ricardo Piglia. En la novela del argentino Junior, hijo de ingleses y periodista, se dedica a rastrear la creación de una máquina que el gobierno Argentino busca clausurar. La máquina constituye la máxima creación de Macedonio Fernández y es un artificio que manipula el lenguaje, un artificio que crea y modifica historias en un afán de entenderse. La novela resulta en un híbrido entre la narrativa experimental y los elementos básicos de la novela policíaca, con un registro acertado y veloz que se aproxima a la realidad del lenguaje hablado por encima de la prosa de ficción. La historia de amor entre Macedonio y su máquina es el elemento fundamental que sirve como motor a la historia.
            Uno de los mayores aciertos de la novela radica en su efectiva manipulación de los referentes literarios. Valiéndose de “Museo de la novela de la eterna”, de Macedonio Fernández, como pilar fundamental, Piglia se refiere con eficacia a la narrativa del siglo XX argentino: Borges, Bioy Casares y Arlt se convierten en un elemento más de la ficción de Piglia, jugando un papel fundamental en la novela. Así mismo el Finnegans Wake de Joyce es utilizado como pieza clave de la apuesta lingüística de Piglia.
            “La ciudad ausente” es, sin duda, una de las piezas más interesantes de la narrativa argentina contemporánea. A veces densa y compleja, no deja de sorprender al lector en cada guiño, cada acción, cada vuelta de tuerca. Si bien no es un libro para cualquier persona y requiere de un mínimo de conocimiento sobre la lingüística y la narrativa argentina del siglo XX, vale la pena intentar zambullirse en la complejidad de su prosa, aparentemente sencilla, que esconde en cada una de sus líneas un significado simbólico una alegoría que constituye una interesante apuesta por el lenguaje.

lunes, 9 de julio de 2012

La presa


Publicada en 1953 y merecedora en 1958 del premio Akatanawa, la novela corta de Kenzaburo Oé narra la historia de un niño habitante de un pequeño poblado japonés, durante la Segunda Guerra Mundial, cuya vida se transforma en el momento en que un avión del ejército norteamericano se estrella en un bosque cercano. El piloto, un soldado negro inmenso, sobrevive y es apresado por los habitantes del pueblo y encadenado en el sótano del joven que cuenta la historia. El narrador se convierte en el custodio del negro y es admirado por los niños de la aldea por ser el único merecedor de interactuar con el cautivo.
            “La presa” es una novela corta de exquisita precisión, la delicadeza de la pluma de Oé es capaz de retratar con crudeza los eventos que suceden con una tranquilidad que se acerca a lo sagrado. El negro, ―el otro―, ocupa el lugar de lo sagrado. Su virilidad casi animal se convierte en objeto de culto en la aldea, así como el fuerte hedor que despide su piel es una cualidad casi divina, un atributo que lo diferencia de los demás habitantes. Oé es pertinente en su estilo al retratar los eventos que se despiertan en la aldea con la llegada del negro. La crudeza y la mitificación de lo deforme, de lo que se sale de la normativa,  juegan un papel central en la obra.
            La novela de Oé es un excelente recorrido sensorial, un eficaz juego entre lo sagrado y lo animal, una virtud en la apreciación del escritor. La novela recrea vívidamente el poblado en el que creció el autor a la vez que da cuenta de los oscuros sucesos que se desencadenaron en Japón una vez estalló la Segunda Guerra Mundial. El negro de “La presa” es un ser anormal en el escenario en que se encuentra y, por tanto, se le eleva a la calidad de dios. Una excelente novela de corta extensión para leer con avidez.

El cuaderno rojo


“Esto ha sucedido en realidad”


Publicado en 1992, “El cuaderno rojo” es una breve colección de anécdotas personales y referidas por conocidos de Paul Auster. En él se presentan cortas historias que de alguna u otra manera reafirman la poética del autor norteamericano, en el libro todo está mediado por el azar. La casualidad es una excusa para presentar distintas historias que han fascinado a Auster. En esta medida, “El cuaderno rojo” da cuenta de cómo el azar es el mecanismo invisible que media la vida de los individuos, una pulsión, un grito silencioso que empuja las personas a su destino.
            El libro se limita a dar cuenta de las anécdotas, expresadas de manera literaria, como si constituyeran, en realidad, el argumento de una novela. La línea entre la ficción y lo real se rompe. Auster alega que todo lo que cuenta ocurrió en verdad, mas el ejercicio de escribir y referir las anécdotas convierte todo lo narrado en ficción. El libro está lleno de trampas, de leves guiños al lector familiarizado con la narrativa del norteamericano, no obstante resulta en un ejercicio de lectura pertinente para quién desconoce sus novelas como “Ciudad de cristal” o “La música del azar”. Y es que es precisamente esta música quien orquesta la vida de los individuos, sus aciertos, sus fracasos, la magia de cada día; obsesión que es evidente en todos los trabajos de ficción de Auster.
            “El cuaderno rojo” es un pequeño libro lleno de historias interesantes que desafían lo que entendemos por posible. En él se presentan las historias que soportan la ficción de Auster, como si lo que en las novelas ocurriese fuera perfectamente posible en el escenario real de lo cotidiano. El libro es la primera parte de una obra tetralógica que recoge las historias que Auster ha ido recopilando desde que se ha hecho escritor, historias inverosímiles pero que, como reafirma el escritor, ocurrieron en realidad. ¿Será esto posible?

Tokio Blues (Norwegian Wood)



La muerte no se opone a la vida,
la muerte está incluida en nuestra vida”.

Escrita en 1987, la novela de Haruki Murakami supo ganarse, justamente la fama y predilección de la juventud japonesa. Aunque en un principio este éxito molestó al autor, es evidente que es una de las novelas mejor logradas de las letras japonesas contemporáneas. Ambientada en los años sesenta en Tokio, “Tokio Blues” da cuenta de los años de estudiante de Toru Watanabe y de sus relaciones con dos mujeres que marcaron su historia, que ahora cuenta en retrospectiva desde un aeropuerto en Alemania, Naoko y Midori. La primera es una joven de frágil salud mental revestida de un halo de sensualidad y, la segunda, una muchacha extrovertida, cariñosa y, en ocasiones, delirante.            
            El tema de la novela trasciende los temas de la pérdida y la sexualidad, explorando el amplio potencial simbólico del que Murakami es capaz. Las alusiones a “El gran Gatsby” y la “Montaña mágica” constituyen un microcosmos narrativo en que los referentes literarios juegan un papel fundamental: la constitución de una bruma simbólica que reviste cada página de la novela. La muerte es vista como un desarrollo natural de la vida, un espacio en que el individuo queda anclado por siempre, sin jamás volver a envejecer. La sexualidad está revestida de la sombra fatídica de la muerte, como si no pudiesen desligarse la una de la otra, pues cada encuentro sexual tiene detrás la oscura presencia de alguien que ya no ocupa lugar en el mundo. 
            La novela de Murakami es una bella representación de la soledad humana, de un vacío existencial ligado a la nostalgia que produce el recuerdo. Si bien ha sido recibida con aplausos por la crítica occidental, se separa de la normativa de la narrativa japonesa, hecho que ha producido hondo sinsabor en los lectores del país naciente. No obstante, como señalo arriba, la novela ha sabido abrirse paso en las lecturas de la juventud japonesa, pese a su evidente relación con la cultura occidental. “Tokio Blues” constituye un gran acierto en la narrativa contemporánea y atrapa con facilidad la atención del lector. Murakami demuestra con virtuosismo su derecho a ocupar el lugar que ocupa en el universo de las letras. 

Planetary




“It's a strange world. Let's keep it that way.”



Escrito por Warren Ellis (Transmetropolitan, The Authority) e ilustrado por John Cassaday (Transmetropolitan, Hell Boy: Weird Tales), Planetary cuenta la historia de una organización secreta de súper humanos, autodenominados “arqueólogos de lo imposible”, encargados de develar los secretos del mundo. La triada está compuesta por Jakita Wagner, poseedora de velocidad y fuerza sobrehumana además de ser casi invulnerable, The Drummer, quien puede detectar y manipular campos de información como los dejados por computadores y demás aparatos electrónicos, y Elijah Snow, capaz de crear frío extremo y extraer el calor. Un anterior miembro, presuntamente muerto, Ambrose Chase podía crear campos de distorsión física. La serie consta de 27 números que se publicaron interrumpidamente entre 1999 y el 2009 por el sello de Dc Comics, Wildstorm.
            Planetary se enfoca en el género de los súper héroes más allá de los súper héroes en sí mismos, acertadamente combinando la historia de la organización con personajes de la cultura pop como Godzilla, Sherlock Holmes o Tarzan. Así mismo ahonda en profundas reflexiones sobre la estructura del multiverso, el tiempo y las leyes de la física. Más allá de la interesante lucha entre la Organización Planetary y los Cuatro (un grupo de súper humanos que también buscan los secretos del mundo pero en beneficio personal, contraponiéndose a la labor de “los arqueólogos de lo imposible”), Planetary plantea algo más allá, las interesantes reflexiones de Ellis sobre los temas que lo apasionan: el transhumanismo y todo lo que éste conlleva (la manipulación genética, la evolución de la especie a través del contacto alienígena, entre otros).
            Planetary ha sido ampliamente alabado, tanto por críticos como por fanáticos, convirtiéndose en un ícono de la narrativa del cómic contemporánea, un cómic de culto, un hito en la historia de los súper héroes. Planetary es una obligación del fanático del cómic, además de una de las piezas fundamentales de la narrativa de Ellis.