“Al menos las muletas son honestas”
La novela de Coetzee es rica en
detalladas descripciones psicológicas del convaleciente Rayment, ahondando en
problemas en torno al amor, al cuidado de los otros, al altruismo y a la
incapacidad física. En ella reaparece Elizabeth Costello, la escritora
australiana de la novela homónima anterior a la publicación de Hombre lento, quien exhortará a Rayment
a que asuma un rol activo de su vida, haciéndose responsable de sus decisiones
y la vida que le tocó vivir tras el accidente. No obstante, lejos de ser un
personaje desinteresado, Costello introduce una tensión en el desarrollo de la
trama que desubicará a sus protagonistas.
La novela de Coetzee se demora en
empezar. Mas en honor a la verdad ese lento lapso en que se construye la
atmosfera y la trama es digno de ser soportado. En efecto, una vez sentadas las
bases de la novela, Hombre lento se
desarrolla con presteza y pericia narrativa, reafirmando la destreza de Coetzee
en cada párrafo y reivindicando el papel de uno de los más importantes Nobel de
la literatura.
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